Trabajador del XXI vs protestas del XIX


Reconozco el esfuerzo de muchos que salieron hoy a la calle con deseo de cambiar ‘algo’ pero, hay que admitirlo, la verdadera batalla de una huelga ya no está en la calle. El mundo se dividió en submundos online que no entienden de pancartas ni banderas. Tanto las proclamas como las prácticas sindicales están quedando obsoletas; los nuevos altavoces ya no reproducen slogans sino que entienden de caracteres, y no muchos, sólo 140.

El medidor que se utiliza para calibrar el éxito de un paro general es un claro ejemplo. El principal referente era el consumo eléctrico, un argumento que continúan esgrimiento los representantes de los trabajadores para valorar el éxito de una huelga.

Sin embargo, éste tiene cada día menos sentido en un mundo donde la industria, principal consumidor de energía, ha perdido la batalla frente al sector servicios, creciente consumidor de tecnología.

Así, mientras que ayer el consumo eléctrico descendió un 21%, el tráfico de datos se incrementó en España un 2,8%, según cifras de Akamai, principal proveedor de este servicio.

Desde este punto de vista, si el 70% de la riqueza española procede de los servicios, estos números indican que ell principal motor de la economía española se mantuvo en cifras similares de producción, e incluso ligeramente superiores, a las de una jornada normal.

Fondo y la forma, giro 360º

El 29-M, como todas las huelgas generales, se ha saldado con un dispar recuento de datos. Mientras que los sindicatos apuntan un “éxito incuestionable” y cifran en 10 millones de personas el seguimiento del paro (más de la mitad de la población activa), el Gobierno se limita a hablar de un “efecto moderado y seguimiento irregular”.

De hecho, el impacto que ha tenido la movilización en el sector industrial, fundamentalmente fábricas, dista mucho del conseguido en servicios, especialmente en labores de oficinas y administración.

Así, mientras que 100% de las fábricas de automóviles y del 21% del transporte ha secundado la huelga, según cifras del Ejecutivo, menos del 3% de la banca y la hostelería ha respondido a la llamada sindical, mientras que los comercios lo han hecho en un 10%.

Al papel que juegan las telecomunicaciones a la hora de boicotear una huelga, al permitir al principal sector económico español seguir desarrollando gran parte de su operativa, se suma que la realidad laboral del siglo XXI dista mucho de las reivindicaciones obreras del siglo pasado.

 

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