Trovadores deudales vs Luthiers de valores


Los ricos no los inventó Twitter ni Facebook, siempre hubo. Sin embargo, los de ahora son productos de un boceto ya dibujado por el  historiador y sociólogo, Christopher Lasch, a través de ‘la rebelión de las élites’.

No tienen vinculación ética, moral con la sociedad, su lugar de origen o valores. Esas élites abandonan al resto de las clases sociales, fragmentan los Estados y traicionan la idea de una democracia concebida por todos los ciudadanos. Invierten en NY, viven en Montecarlo… Son una élite global ‘desresponsabilizada’, no se sienten de ningún sitio. Ah! Claro, hacen lo imposible por no pagar impuestos. Señores deudales que, aunque no viven en castillos de piedra fortificados crean sus murallas con impunidad y triquiñuelas legales y empleo desmedido de dinero público. Fijémonos en los banqueros del siglo XIX y XX, intentaban llegar al gobierno, a la política. Un ejemplo, Mario Conde. Hoy, la mayoría no salen de su Yate, no es tan rentable.

Siendo sensatos, habría que pensar que los políticos y demás élites no vienen de otro planeta, aunque nos parezca mentira, son como nosotros. Entonces, ¿donde está  problema?

Parece que va más allá de la máquina de generar billetes, hemos perdido el compás moral, o al menos eso creo. Estaría bien recuperar la cultura de la legalidad; recuperar valores… Parece que el honor, la prudencia pertenecen a una sociedad rancia, cándida; o como dicen por ahí, ‘no es progre’.

Es verdad que la democracia tiene virtudes o patas en las que se apoya como la representatividad, defensa de las minorías y la sanción del poder. Ui! Saltó la alarma en esta última pata… no funciona; cojeamos. Así, poco a poco, aumentan los obstáculos; la distancia entre la clase política y la ciudadanía aumenta, no nos llegan los mensajes ni sabemos hacer oír los nuestros. Pero, por otra parte, si es a ellos, los políticos, a quienes culpabilizamos de todo: Igual la solución que tanto anhelamos, ¿debería partir de ellos?

No se salva ni uno, todas las instituciones touché, desde la Casa Real hasta en el poder judicial. Como última perlita después de ‘Urdangarinadas’ varias: El presidente del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), Carlos Dívar dice que no ha cometido “ninguna irregularidad” en relación con los gastos de una veintena de viajes a Marbella (Málaga) por valor de casi 13.000 euros. Muy bonito.

Dicen que en ese lugar al que llaman ‘fondo’, al que parece que hemos llegado, se gestan las soluciones, por muy imposibles que parezcan. Así que… Estimados trovadores deudales ‘progres’, ladrones, piratas de corbata, a los ‘el mundo es así’: Hasta aquí hemos llegado.

 

 

 

 

 

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