McGuffin by Rato


McGuffin es el peculiar nombre que Hitchcock daba a uno de los pilares de una buena película de suspense; cualquier elemento de la trama que, a primera vista, parece ser de capital importancia para el guión. Por ejemplo, al ver Psicosis (1960) por primera vez podemos imaginarnos que toda la trama va a girar en torno al robo de $40.000 por parte del personaje de Janet Leigh. Rato y el PP se hacen con la claqueta e intentan un McGuffin poco elegante y además se nota mucho. El tema de la posible implicación de Rato intentan que a primera vista parezca vital para el guión pero, sorpresa, los populares sólo han aceptado que comparezcan los dirigentes de las patronales bancarias en la subcomisión del Congreso sobre la reestructuración bancaria, así como el secretario de Estado de Economía, pero ha rechazado que lo hagan Miguel Ángel Fernández Ordóñez y Rodrigo Rato para hablar de Bankia. Pretenden que, tanto el tema Rato como MAfO, ‘nos demos cuenta de que todo eso era realmente irrelevante al guión’. Simplemente servía de telón de fondo para asuntos más ‘importantes’, que son los que están imputados. Lo siento, pero no cuela. El propio Hitchcock dijo que la razón por la que en una de sus películas huía Cary Grant no es importante. De hecho, si nos imaginamos que Cary Grant, en vez de huir de la ley a raíz de haber sido confundido con un espía, huyese porque alguien había colado varios kilos de cocaína en su equipaje, ¿cambiaría drásticamente la película? ¿Se darían unas interacciones totalmente distintas entre los personajes? Seguramente no. Por tanto, trasladando el cuento… Por mucho que trasladen el foco, la realidad sigue siendo la misma con Rato, con los anteriores a Rato de un partido y de otro, los que permitieron todo esto y los que hicieron la vista gorda, una vergüenza. En cierto sentido, el McGuffin pretende engañar y desconcertar al espectador. Primero le ‘engancha’, haciéndole pensar que la trama va a ir en una dirección, cuando en realidad se dirige en otra dirección inesperada. Por eso mismo, una definición popular de McGuffin (y que puede aplicarse fuera de las películas) es sencillamente “algo que le interesa a todo el mundo, pero que en realidad no es relevante a nada en particular”. Pero lo siento, por muchas técnicas cinematográficas los errores siguen ahí y, encima, los que pagan, al menos de momento, no son los culpables. Por si sirve de algo a todos los que van de Hitchcock, el maestro decía que: “Conseguir la realidad exige meterse dentro, hacer que el público sienta. Así se obtiene la verdadera realidad”. Traducción para Bankialand; cada palo que aguante su vela, la de verdad… así el público volverá a confiar.

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