Si la modelo de Hopper se llamase Europa


Gobernaba Atenas Pericles… Creía en lo bello y rendía tributo a los dioses proporcionando un gran impulso económico y cultural a la ciudad. La ambición de quien fue conocido como “el primer ciudadano de Atenas” impulsó la generación de empleo, pero sobre todo instauró un climImagea de optimismo que favoreció la creatividad, la filosofía, los valores cívicos asociados a la participación ciudadana y la expansión internacional de la ciudad-estado.

Hoy, si Hopper, el gran pintor estadounidense que reflejó como nadie el reverso de sueño americano del siglo XX y que podemos disfrutar parte de su obra en el Thyssen hasta septiembre, mirase hacia el Paternón, el Erecteion o el templo de Atenea Niké, trazaría la ruina de un país que es cuna de la civilización occidental.

Lo que en época del Hopper era casi provinciano, lo específico americano; actualmente se ha convertido en nuestro paisaje, sobre todo a través del cine. Sin embargo, a pesar de que algunos comportamientos americanos llegaron a Europa, hay diferencias. Por ejemplo, si paseas por Nueva York te das cuenta que no hay cortinas que son típicas de Europa. Es fácil que se vea el interior de la mayoría de las casas americanas; genera tentaciones de ver más, ver lo real. En esto Hopper era brillante.

Durante años gobiernos griegos -y no sólo ellos-  han engañado a la Unión Europea, han construido una economía ficticia y con una gran dependencia de lo pública. Han corrido esas cortinas europeas que, en estos casos, no sólo engañan a los retratistas de la realidad, sino que hemos corrido ese tupido velo que nos resultó tan cómodo hasta ahora. Los griegos también se han engañado a sí mismos, aunque no es España precisamente un país que sirva de ejemplo por su contabilidad pública o por la gestión de sus finanzas privadas.

Los filósofos griegos sirvieron y sirven de modelo por su empeño en comprender la condición humana. Y ellos confirieron un gran valor pedagógico a predicar con el ejemplo. “Largo es el camino de la enseñanza por medio de teorías; breve y eficaz por medio de ejemplos”, en palabras de Séneca.

Durante años, como en Grecia, los malos ejemplos han creado escuela. Ha llegado el tiempo de que la ejemplaridad recupere el lugar en la escala de valores que jamás debió haber perdido. Todos debemos predicar con nuestras conductas, pero especialmente aquellos que administran recursos públicos o que, por su responsabilidad, tienen elevada notoriedad.

El castigo del infractor también forma parte de la cultura del ejemplo. A todos ellos habría que obligarles a leer a los filósofos griegos.Y por ello no debemos abandonar a los griegos a su suerte, porque la suya es también la nuestra.

Si el pintor de la soledad americana pintase a Europa sería como cada una de sus obras, un germen de una historia, historia que debemos construir nosotros y repetiría sin tapujos para Europa una de sus afirmaciones más conocidas: “Si pudieras decirlo con palabras no habría ninguna razón para pintar”.

Ya sabemos que Europa no está sobrada de líderes ejemplares, pero sí de ejemplos que alimentan nuestra realidad. Hasta que lleguen las palabras que convencían de aquella Grecia del Partenon que  habrá que conformarse con los que dicen que pintan… Por desgracia, nada tienen que ver con Hopper.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: