Concha, los ángeles también entran en directo


ImageEra una tarde de invierno, uno de los referentes en la actividad humanitaria del siglo XX, Vicente Ferrer, llegaba a Madrid, en concreto, al Círculo de Bellas Artes. En ese momento yo estaba estudiando Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y como no tenía mucho que perder, decidí intentar ver al que para mí era un auténtico ángel en la tierra, uno de los pocos que en su extenso currículum tiene algo que quizás muchos no logremos entender nunca: el significado de poder salvar vidas´.

Pude entrar, y sí… no tocaban los Rolling Stone pero, había mucha gente. No conseguí un lugar para sentarme así que, como muchos otros, me senté en el suelo.

¿Saben quién era la maestra de ceremonias aquel día? Era ella, la que, por primera vez en su vida, no era narrador; hoy inevitablemente protagoniza todos los telediarios, los tweets, humildes post como este… Allí pude conocer a una de las GRANDES de la comunicación: Concha García Campoy.

Una de las grandes que, como nosotros, se emocionó con cada palabra de un Vicente Ferrer ya muy apagado por los años. Este hombre hablaba bajito, despacio, con contenido en cada una de las palabras y con unos silencios que cruzaban las columnas del Círculo de Bellas Artes.

Aquel hilo de voz consiguió superar a una masa de gente, se le entendía cada sílaba, cada suspiro. Dibujó cada proyecto con las mujeres en la India y con una luz majestuosamente humilde tocó cada uno de los corazones de la sala, entre ellos el mío.

No podía ser de otra forma, al lado de un ángel, sólo otro ángel, una abrumada y emocionada Concha tenía que cerrar el acto. Papelón.

Al terminar el acto de una forma realmente brillante me levanté del suelo rápidamente, intenté llegar a Vicente Ferrer para que me firmase un libro que tenía en mi mochila. No pude… nadie pudo. Comprendí que con la edad que tenía, el esfuerzo que hizo, fue más que suficiente.

Con una actitud un tanto naif, me quede hasta que se vació el salón con unos morros que esos sí que daban la vuelta al Círculo de Bellas Artes… Fue entonces cuando bajó Concha y me dijo: “Sabes una cosa… Somos afortunadas, no todo el mundo puede escuchar a un ángel hablar”. Más tarde pude entender que ella me dio una de las razones por las que dedicarme a esto… ¡Es maravilloso contar historias como esta! Esas pequeñas grandes historias que ella contaba como nadie. Es que, querida Concha, los ángeles como tú, dejan en nuestros informativos, en los de nuestras vidas, el más bello de los directos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

A %d blogueros les gusta esto: