Los liberales ya cantan si yo fuera Merkel y España sigue con su toro herido


Un auténtico misterio. Así definiría a la mujer que ha logrado un triunfo histórico en Alemania. Incluso para los alemanes es una mujer difícil de perfilar, aunque llevan con ella al frente del gobierno ocho años y acaban de darle su confianza para otros cuatro, que si lo consigue, la convertirá en la europea que más ha permanecido en el poder, superando a la británica Margaret Thatcher.

Merkel roza la mayoría absoluta en su tercer mandato. Hay que reconocer que más del 40% de los electores (de unos 45 millones de personas) la apoyan de forma incondicional.

Tan mediático es el éxito del partido de Merkel (democristiano) como el estribillo de ‘Si yo fuera Merkel, dubi dubi dubi dubi dubi dubi dubi dubi dubi duuuuuuuuuu del hit que describe el batacazo de sus hasta ahora socios: los liberales, que se quedan fuera del Parlamento por primera vez desde 1945. 

¿Somos camaradas?

Camaradas, lo que anhele Merkel tras quedar el mapa electoral CDU 296 escaños, SPD 182, Die Linke 60 y Los Verdes 60.

A la canciller Angela Merkel le queda así (sin mayoría absoluta), pactar con los Verdes (inédito) o con los socialdemócratas (como entre 2005 y 2009).

El molde de Schröder

La crisis financiera provocada por los poderes sobre todo los financieros ha llevado al poder a ultraconservadores que nada tienen que ver con el liberalismo ya perteneciente al mundo de lo imaginario.

“Merkel ha impuesto un modelo, que tiene sus raíces en la Agenda 2010 del socialdemócrata Schröder, con el que la mayoría de sus compatriotas conviven con tranquilidad. La economía goza de un alto nivel de empleo que se obtiene gracias a la existencia de puestos de trabajo a tiempo parcial o de muy baja remuneración. Uno de cada cinco trabajadores tiene uno de los conocidos como ‘minijobs’. El número de autónomos aumentó en un 40% en la primera década del siglo. Uno de cada tres autónomos tiene muy bajos ingresos. Más de la mitad de ellos emplean sólo a una persona: ellos mismos. En muchos casos, no son gente que prospera. Sólo sobreviven”,según Íñigo Sáez de Ugarte.

Alemania: “Yo sí hice los deberes”

De esta manera llegó el argumento demoledor: -Alemania llegó a la crisis con los deberes hechos. Hizo todo eso hace 10 años, aunque en condiciones muy diferentes: con todos los demás países subidos a una ola de crecimiento y deuda-.

Cuando toda Europa aplica de forma estricta recortes y múltiples reformas, Merkel se ha presentado a las elecciones con un programa de 30.000 millones para gasto social y apoyo a las familias, apropiándose propuestas de los Verdes (el cierre de centrales nucleares) y socialdemócratas (salario mínimo, freno a los alquileres en grandes ciudades), ha suprimido el copago y se ha resistido —hasta el momento— a cualquier fórmula que obligue al contribuyente alemán a pagar la crisis del euro. El debate electoral se ha centrado en las revelaciones sobre el espionaje de EE UU, la subida de los precios energéticos y los servicios a la infancia. Nada de nada sobre las de políticas de recorte.

Merkel ha prometido que no habrá  eurobonos que acabarían con la situación de privilegio de sus bancos y harían más Europa, más igual y menos súbdita de Alemania. Sus votantes saben, porque también lo ha dicho, que a los países del Sur nos perpetrarán muchas más reformas para pagar… sus facturas. Los correligionarios españoles de Merkel –políticos y medios- están encantados también. Los demás, igual nos toca empezar a rezar.

The Economist dibuja a Europa, para España la peor parte

Entonces llegan las crónicas, algunas polémicas como la portada de The Economist que representa a Europa con monumentos y a España con un toro herido.

En el centro de la primera plana se puede ver a una Merkel subida en un pedestal e iluminada por rayos celestiales. En torno a ella, la gran mayoría de los países son representados con sus monumentos más históricos, si bien estos se encuentran en situación dañada de uno u otro modo.

De este modo, la Torre Eiffel o la Torre de Pisa aparecen torcidas, representando la complicada situación por la que atraviesan Francia o Italia en el momento atual. También el Big Ben se ve ahogado en un charco, indicando el agua que llega al cuello a los británicos.

De traca es la representación de España, que lejos de tener un monumento en su honor, como tenemos pocos, se ve simplemente como un toro herido, con banderillas clavadas, y paciendo en torno al prado presidido por Merkel, en una prueba más de que la imagen española en el extranjero sigue sin remontar por el panorama económico del país.

Además, preside la portada el titular ‘Una mujer para gobernarlos a todos’, que contribuye a ensalzar la imagen de la que seguirá siendo la canciller alemana durante la próxima legislatura.

En fin, toca reflexionar… y hoy, tras 40 años de la muerte de Neruda, sus palabras nos siguen haciendo pensar: “Usted es libre para hacer sus elecciones; pero es prisionero de las consecuencias”.

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