Cuando una cerda llega a tu vida


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La risa cura, conserva y te cuida. Creo que no lograré explicar cómo sucedió pero sí, cuando menos te lo esperas, te encuentras a esa gente  realmente especial, no raros, ni peculiares, sencillamente especiales.

Tuve que visitar el Hospital de Lugo cuando eso que llaman destino puso en mi camino a una persona tremendamente amorosa, risueña y con una belleza sin makeup, vamos, de las de verdad. Enseguida se acercó otra mujer a nosotras que, con una naturalidad desbordande, unas gafas que le daban la vuelta a su cabellera pelirroja, también me saludó. -Es mi hermana-, me aclaró la mujer risueña. Lo típico, entre unas cosas y otras llegó rápidamente la pregunta…  Y tú, ¿a que te dedicas?

-Soy periodista con stock de esperanza-, contesté como si viniera de Kosovo… Además, para qué le iba a explicar más a alguien que apenas conocía.

Tras una carcajada y unos comentarios  que ayudan a quitar hierro a una pesadumbre con patas como una servidora de ustedes, me contagió su buen humor.

Claro, me tocaba a mí, y tu, a qué te dedicas. -Acabo de publicar un libro-, me dijo introduciendo la mano en su bolso para mostrármelo.

Al principio pensé que me había parecido a mi pero sí, leí lo que leí: ‘Memorias de una cerda ibérica’, eso era lo que a primera vista leí.

Pero descubrí y aprendí de Daisy, una cerda ibérica que con dos meses de edad escapó a su destino. Fiel escudera de su dueña, pareja de hecho de Perro Palo y amante de Venancio, un triste cerdo «desenfocado», ejerce una poderosa influencia sobre su entorno y los seres que la rodean.

Sociable, curiosa y terca por naturaleza, acude a eventos donde no siempre es bien recibida. Atenta a los variables estados emocionales de su dueña, y obsesionada por conseguir una alfombrilla dentro de casa junto a su amado Perro Palo y al gaterío que vive junto a la escalera, su voluminosa presencia nunca pasa inadvertida provocando cataclismos, risas, ternura y emoción.

Tuvo que llegar una cerda llamada Daisy para recordarme algo que se me olvida a menudo: Lo bonito que es reírse. Cristina Grau, eres genial. Me encantó descubrir lo que pasa cuando una cerda llega a tu vida. Maravilloso.

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