Grecia y su déjà-vu crónico… y cósmico. El caballo, aunque cargado de euros, vuelve a Troya


A diferencia de nuestras nociones contemporáneas de lo económico, para los griegos antiguos la economía constituía una forma específica de relaciones presentes en el oikos (familia moderna) que a su vez era determinada por la Koinonía politiké (Sociedad civil y sociedad política moderna).

Antes, las mujeres de Atenas tejían,mientras esperaban a sus maridos regresar de la guerra.Tejían y destejían y volvían a tejer. Ahora, las mujeres de Atenas esperan, mientras Europa teje un cerco sobre ellas y sus hombres. Esperan, a veces des-esperan, y vuelven a esperar,pero ya no tejen.

El domingo recién pasado, 5 de Julio, se realizó en Grecia un referéndum que buscaba dotar de legitimidad el actuar del gobierno Griego en las negociaciones para pagar la deuda pública, ante la última propuesta de los Estados miembros de la Unión Europea (Eurogrupo), así como también obedecer la voz y el mandato del pueblo Griego al elegir su gobierno.

La deuda pública en Grecia ha crecido, en un gran porcentaje, por efecto de la aplicación de medidas que buscaron resarcir los problemas de la banca privada en el plan de rescate de 2010, a través de la compra de deuda por parte del Banco Central Europeo, deuda que terminó siendo traspasada al sector público del resto de los países europeos.

De esto modo, la deuda en Grecia y en distintos países europeos ha venido así a considerarse, de manera creciente, como una deuda ilegítima, que se aplica al conjunto de ciudadanos griegos, que deben pagarla bajo medidas impositivas regresivas o perdiendo beneficios públicos básicos, sin que estos hayan tenido la posibilidad de conocer los pactos que les afectan, por deudas que además no han adquirido.

 En esta dirección, la unidad política de la unión europea y el rescate de las economías en crisis constituye una oportunidad para dotar de una nueva soberanía a los pueblos miembros y construir una estrategia de desarrollo que no esté basada en la desposesión de la mayoría de la población.

El Eurogrupo, formado por los ministros de economía y finanzas de los 18 restantes países europeos, solicitaba en su última propuesta anterior al referéndum griego, la aplicación de políticas específicas, sin importar si éstas irán en beneficio de la reactivación económica de Grecia, como no lo han hecho desde que se aplicó el primer rescate hace 5 años, sino que además amenazan con mantener la presente situación.

El interés del Eurogrupo no parece ser así el pago de la deuda, sino la transformación estructural, la pérdida de importancia del Estado en la definición del espacio público, la expansión del sector privado hacia uno de capitalización y mercantilización en detrimento de una concepción de derechos económicos y sociales y la desregulación del trabajo con el fin de facilitar la “reubicación” de la mano de obra, mano de obra que, por lo demás, no tiene nombre ni circunstancias, sino solo (ojala) la capacidad de resiliencia para subsistir y tener aptitudes para el emprendimiento, para de ese modo reubicarse en los nuevos oficios y productos requeridos por el mercado y definidos por su mano invisible. En ese sentido, aplicar con saña al pueblo griego, una ortodoxia neoliberal, mientras el Gobierno, por su parte, solicitaba restructurar la deuda aplicando tributos a las grandes empresas y sin afectar los ingresos de los grupos más vulnerables.

De este modo, el referéndum en Grecia buscaba también cuestionar la legitimidad democrática, tomando como marco la Unión Europea, y no solo Grecia, de medidas tomadas bajo un modelo construido para generar deuda pública. No es raro entonces que el referendum haya sufrido un ataque sistemático de las “autoridades “de la unión Europea, a manos del presidente del Euro grupo, Jeroen Dijsselbloem “socialista”, con su “tómalo o déjalo” o las abiertas declaraciones del presidente del parlamento europeo, Martin Schulz “socialista”, respecto a una salida casi inminente del euro grupo si el referéndum era favorable al NO.

A su vez, la prensa hegemónica comenzó una campaña que lanzó “encuestas” que mostraban un alza sistemática del “SÍ” versus una caída del “NO”, junto con realizar notas alusivas a escases de alimentos y a las vicisitudes de la población griega.  De esta campaña no podía estar ausente nuestro periódico nacional, El Mercurio, en donde el viernes 3 de Julio publicaba una encuesta del Instituto ALCO en donde daba un resultado ajustado, con una intención de voto de un 44,8% por ciento para la opción “Sí” versus un 43,4% por ciento para el “No”. El Resultado del referéndum, realizado el día domingo 5 de Julio fue: 61,3% de los votos “NO” frente al 38,6% del “SÍ”. Claramente esto está más allá del error probabilístico.

¿Qué ha ocurrido tras este referéndum?

Para dar con esto es necesario explicitar el diagnostico político del gobierno Griego. Para ponerlo de manera simple y clara, el gobierno Griego, y con ellos una intelectualidad crítica y comprometida, establece que la unión europea es una unión incompleta. ¿Qué significa esto? Esto significa que el proceso de unidad impulsado al momento de crear la unión europea tenía como objetivo producir también una unidad política sustentada en las soberanías de los pueblos miembros. ¿Qué ha ocurrido? Solamente se ha producido una “unidad monetaria” con potestad absoluta para decidir sobre los asuntos políticos y económicos de los gobiernos miembros pero sin que estos gobiernos puedan impulsar u/o ocupar instancias supra estatales para coordinar una estrategia de desarrollo. La unidad Europea está incompleta y para completarla es necesario construir instituciones europeas comunes bajo control común y no organismos centrales bajo control tecnocrático y empresarial. Esa es la empresa Griega, ser el nuevo caballo de Troya de la Eurozona para producir un momento democrático de unidad política.

Para que esto ocurra, los griegos quieren pagar su deuda pero lo divergente es el cómo quieren pagarla. A diferencia de la propuesta del Euro grupo que propone un plan de reducción presupuestaria y privatizaciones para impulsar una estrategia de crecimiento sobre la desposesión de la mayoría del pueblo griego, el gobierno propone un plan “sensato” del pago de la deuda que permita construir una estrategia de desarrollo sobre la base de un plan europeo de reactivación de la economía que re-capitalice las áreas productivas del país y mejore las condiciones de bienestar de la población Griega.

En esta dirección, la unidad política de la unión europea y el rescate de las economías en crisis constituye una oportunidad para dotar de una nueva soberanía a los pueblos miembros y construir una estrategia de desarrollo que no esté basada en la desposesión de la mayoría de la población.

En definitiva, tras el referéndum se ha trazado un nuevo escenario. La otrora férrea, amenazante y casi tozuda postura de los líderes del euro grupo comienza a romperse. Esto se evidencia en las voces de renuncia de su presidente, altísimos intelectuales de economía a favor de la propuesta griega,  instituciones como el FMI también a favor de escuchar las propuestas griegas, sumado a una lección de democracia al momento de sumar al pueblo en la toma de decisiones por sobre los intereses tecnocráticos, se han constituido en el camino para una nueva Europa.

El caballo, aunque cargado de euros, vuelve a Troya mientras que los griegos y los no tan griegos percibimos el aparentemente literario déjà-vu crónico… y cósmico.

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